domingo, 1 de agosto de 2010

Inicio de la investigación

El tema de la ilustración infantil se relaciona también de cierta manera, al cuento, el cual también posee ilustraciones para narrar de manera más asertiva el relato, sin embargo, hay veces en que el texto y la ilustración no se complementan y eso es un tema a profundizar mucho cuando se va a ilustrar para niños, ya que ellos aprenderán de eso y no se les puede dar una información errada. Por ello es muy necesario ponerse en contacto frecuente con los pedagogos para saber bien de que se trata el trabajo y lo que se quiere representar en las imágenes.

Un dibujo o ilustración monocromática demuestra pereza o desmotivación, así que los colores son muy importantes al momento de trabajar con niños, ellos necesitan la calidez íntima que le dan los colores en una ilustración, sin dejar de mencionar que cada color tiene también su significado, por lo tanto también hay que analizar muy bien esa parte del tema, pues los niños son muy emocionales y todo lo interpretan de manera distinta a como lo hace un adulto. Se puede decir que el adulto ve al forma, el niño lee el sentimiento con el que se hizo la imagen, por eso es muy importante que se esté al cien por ciento motivado para trabajar en este tipo de ilustración.

En las últimas décadas se ha incrementado la publicación de libros profusamente ilustrados, en los cuales el texto y la imagen se complementan para facilitarle al niño una mejor compresión de la lectura, puesto que la ilustración, además de estimular la fantasía en ciernes, es un recurso indispensable para el goce estético de la literatura infantil. De ahí que, mientras el adulto lee un cuento en voz alta, el niño se deleita mirando las ilustraciones. Lo que hace suponer que para el niño, así como es importante el contenido del cuento, es igual de importante la ilustración que acompaña el texto; más todavía, existen libros infantiles cuyas imágenes gráficas no requieren de texto alguno, pues son tan sugerentes que cuentan una historia por sí solas y eso es lo que se debe tratar de hacer siempre que se trabaja con niños.

Antiguamente se creía que los niños se conformaban con cualquier cosa y hacía cabida todo aquel mal escrito e impresiones de mala calidad, porque se creía que la literatura infantil era un opúsculo de la llamada “buena literatura” y también se creía que bastaba con darle al niño los subproductos de un mercantilismo egoísta y grosero.

Psicólogos, pedagogos, ilustradores y escritores se han puesto de acuerdo en mejorar la presentación de la lectura infantil, no sólo al formato, al tipo de letra y la encuadernación, la cual se deshacía antes de terminar de hojear un libro, si no en las ilustraciones, las cuales forman parte fundamental en el aprendizaje del niño.

Las funciones principales de las ilustraciones son:

• Enseñar a diferenciar tamaños
• Enseñar a diferenciar formas
• Enseñar a diferenciar colores
• Enseñar a diferenciar opuestos
• Enseñar a diferenciar letras
• Enseñar a diferenciar números
• Y lo más importante: ayudar a la buena comprensión del texto o historia, tanto cuentos como libros de texto.

Jan Amos Comenius es considerado el padre de la pedagogía moderna, fue el primero que intentó renovar los libros de texto en conjunto con ilustraciones. El libro que mejor representa su obra es “Orbis Pictus” el cual impactó a los educadores de su época, ya que las imágenes que poseía transmitían el mismo o quizás más conocimientos que las mismas palabras que contenía este libro.


Ningún autor, ya sea escritor o ilustrador, se referirá a los niños como se refiere a un adulto, ya que los niños no tienen la misma capacidad de percepción que los adultos.

Un ilustrador no puede diseñar imágenes complejas para poner en un libro infantil o en una sala de clases, ya que para los niños es muy difícil encontrar una imagen pequeña que se esconde tras una grande, por lo tanto se deberá trabajar con un estilo que haga referencia a lo arcaico, tanto en poses de los personajes como escenarios del mismo, tomando en cuanta también que el rango de edad de los niños varía entre los 2 a los 5 años de edad, que son los niños en etapa preescolar, es decir, que aun no entran al colegio básico o elemental.

Es sabido que cualquier niño que tenga un libro en sus manos, le hojeará y buscará las ilustraciones e imágenes que ahí se encuentran, pues, dicen los pedagogos que las ilustraciones, antes de cualquier otro idioma o disciplina, es lo que primero y mejor comprende el niño desde muy pequeño, porque éstas le entregan mensajes y le suministran emociones estéticas.

El artista que se dedica a la ilustración infantil, está en la obligación de interiorizarse en el mundo que va a pintar, para que pueda desarrollar una labor fecunda, consciente de que la imagen gráfica sirve para motivar y estimular el gusto por la lectura. Para poder dibujar un pedazo de realidad, hay que vivirla y sentirla. Si se trata de una realidad alejada de la propia, hay que ir a buscarla y exponerse a la experiencia directa. Esto no puede ser sustituido por medio de mirar fotografías y leer libros. Por ello he trabajado al compás con una escuela de lenguaje que ayuda y enseña a niños de entre los 2 y 6 años de edad, tanto lo básico que se puede enseñar en preescolar como, a superar sus problemas lingüísticos y de concentración.

El niño, por medio de sus dibujos, refleja su propio mundo interno, sus pensamientos y sentimientos, todo aquello que no puede expresar por medio de las palabras.

El idioma gráfico del individuo nos entrega hilos conductores para analizar sus experiencias y su madurez intelectual, lo que ayuda de gran manera a los maestros y pedagogos de niños en enseñanza preescolar, más conocida como jardín infantil, pre-kinder y kinder, respectivamente.

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